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En las organizaciones, como en la vida personal, se viven problemas de diversa índole en los cuáles, generalmente, juegan un papel fundamental las personas, sus interacciones, sus deseos, creencias e imaginarios sobre la organización de la que hacen parte y sobre sus procesos.

Algunas veces, las organizaciones resuelven tales problemas de manera autónoma porque cuentan con la experiencia, el conocimiento y la claridad de la estrategia para solucionarlos. Sin embargo, cómo en la vida personal, las organizaciones también pueden necesitar de un apoyo o acompañamiento externo para superar las dificultades. Es allí cuando la consultoría en gestión humana adquiere sentido.

En tanto el consultor es un agente de cambio externo a la organización, tiene la distancia necesaria para ver otras perspectivas de la situación problema y contribuir con la búsqueda de soluciones. Ahora bien, esa posibilidad para contribuir puede seguir al menos dos rutas diferentes:

– La de la consultoría tradicional, en la cual el consultor en su carácter de experto, evalúa la situación, identifica el problema, propone la solución, acompaña la implementación de la misma y evalúa el resultado. No obstante, la implementación dependerá de la decisión de la alta dirección de la empresa- cliente.

– La de la consultoría colaborativa, en la cual se une la experiencia y cualificación del consultor con la trayectoria y vivencia de la organización para caracterizar los problemas de forma conjunta y de la misma forma pensar en las alternativas de solución a ser implementadas. En esta ruta, el rol del consultor más que el de un experto que ofrece soluciones, es el de un mediador y facilitador que le ayuda a la empresa-cliente a optimizar su conocimiento y experiencia, y a unirlo con el que el consultor le aporta. En ese proceso la empresa-cliente desarrolla capacidades de análisis y solución de problemas y se desarrollan consultores internos.

¿Cuál de los dos tipos de consultoría es más pertinente? Eso dependerá mucho de lo que espera la empresa-cliente y del tipo de problema. No obstante, la apuesta de Empreser es la consultoría colaborativa por ser un proceso que empodera a la organización y, específicamente, a las áreas de gestión humana para analizar problemas y crear soluciones. Desde esta perspectiva, a partir del momento en que comienza la indagación y caracterización de problemas, es posible empezar a implementar acciones de mejora, pues una vez se hace conciencia de las dificultades y sus causas, puede haber una respuesta natural orientada al cambio.

En tal sentido, lo que Empreser busca a través de la consultoría es actuar como un agente mediador y facilitador en el análisis de los desafíos; así como en la creación de alternativas de solución, generando aprendizaje y desarrollo de capacidades organizacionales, respecto a la gestión humana.