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Las veloces transformaciones que se generan en el mundo laboral actual exigen que los líderes organizacionales desarrollen de manera acelerada una de las principales habilidades blandas o soft skill del siglo 21, la Empatía.

Esta habilidad interpersonal hace parte de la inteligencia social y se relaciona con la capacidad de demostrar interés por entender los pensamientos, emociones y sentimientos de la otra persona, y lograr que  esta se sienta comprendida. La base de la comunicación empática es la escucha activa, que implica reconocer no solo lo que el interlocutor expresa con sus palabras y silencios, sino con su corporalidad y su emocionalidad, de tal manera que al escuchar no solo  se preste atención a lo que se dice, sino a lo que no se dice, el por qué  actúa de una manera determinada y lo que esto genera en el ser  de nuestro interlocutor.

En el ámbito laboral, la empatía resulta ser para los lideres una competencia que contribuye en varios aspectos a saber:

  1. Mejoramiento de las relaciones interpersonales con los miembros del equipo, lo que a su vez se ve reflejado en un mejor clima laboral.
  2. Reconocimiento y aceptación de la diversidad de creencias, sentimientos y comportamientos, que aporta al crecimiento personal y profesional del equipo.
  3. Incremento de la seguridad y confianza de los miembros de los equipos de trabajo, para expresar ideas y generar compromisos más sólidos con los objetivos a alcanzar.
  4. Apertura hacia la generación de ideas innovadoras y hacia el intercambio de conocimientos que refuercen  el aprendizaje del equipo
  5. Adaptabilidad a los cambios del entorno con mayor agilidad.

Después de revisar algunos de los beneficios que la empatía ofrece a los líderes frente a la labor que realizan con sus equipos de trabajo, vale tener en cuenta pautas o claves para lograr su desarrollo. Veamos entonces algunas de ellas:

  • Autogestionar las emociones, tomando consciencia de los efectos que el adecuado o inadecuado manejo de estas, generan en los demás.
  • Demostrar presencia física y mental, atendiendo las inquietudes que nuestro interlocutor nos deja conocer a través de su lenguaje verbal y no verbal.
  • Percibir los cambios sutiles en la gestualidad, tono de voz y postura corporal de nuestro interlocutor y validar su significado.
  • Interactuar con las personas dejando nuestros prejuicios y supuestos en modo “stop” a fin de escuchar de manera objetiva a nuestro interlocutor.
  • Preguntar para comprender y no para juzgar o descalificar.
  • Repetir o parafrasear lo que el interlocutor expresa, para verificar que la comprensión que se tiene del mensaje es correcta.
  • Ser paciente y tolerante al momento de escuchar al interlocutor, evitando interrupciones y distracciones.
  • Reflejar a su interlocutor, los sentimientos que percibe a través de la escucha atenta que hace del mismo.

Cada vez se vuelve más relevante que los líderes sean empáticos consigo mismos y que desde la práctica de esta habilidad observen lo que sienten y piensan y lo que necesitan para enriquecer su vida. De esta forma, ofrecer lo mismo a las  personas que conforman sus equipos de trabajo, atendiendo la relación desde el lado humano,  pues es gracias a  esta habilidad que  se acepta la vulnerabilidad, se escucha con todo el  ser, se evitan los juicios  y  se abren espacios para la expresión  plena  de lo que se   está experimentando,  sin sentir que desde el rol de líder se deben  arreglar  las cosas  para que el otro se sienta a gusto, pues esa es una responsabilidad individual y por ende le compete a cada integrante del equipo en su momento particular.

¿ Y tú cómo sientes que la empatía contribuye en el ejercicio de tu liderazgo?